Un medio de comunicación colectiva denuncia con ironía que "existieron más uniformados que manifestantes en la mañana y tarde del 21 de enero"..
Caminar por la ciudad resulta doblemente temeroso. Primero por el ambiente que se encuentra inundado de gas lacrimógeno; mucha gente con pañuelo en mano y caras largas caminan en medio de un tránsito caotizado por los desvíos de los colectivos de servicio urbano. Segundo porque el verde de los militares contrasta con el azul camuflaje de los policías que por decenas se instalan en el parque Calderón y sus alrededores.
Un piquete de policías llega hasta la iglesia de San Blas a observar bajo los ?ojos de águila? a todo transeúnte que ose levantarles la mirada, se siente el frío de la tarde del veranillo de la región interandina ecuatoriana y el frío simbolismo de la represión bajo las miradas de ?pueblo contra pueblo?. Una señora pasa diciendo: ?Ahí están los chapitas, ellos también se mueren de hambre, pero como reciben órdenes, dale a las bombas?. Un joven estudiante, mochila a espaldas, uniforme fuera del pantalón y con cara de rancla, de manera irónica replica: ?En el Ecuador, las mujeres y los policías nos hacen llorar?.
Las marchas fueron pacíficas; la represión vino después en el sector de la Universidad Estatal en donde se echaron cualquier cantidad de gases lacrimógenos, a tal punto que producto de esto el Jefe del 911 del Azuay informó que el estudiante Xavier Alvarado recibió un impacto de bomba en su rostro y su estado resultaba reservado, pues los médicos de la casa asistencial a donde fue trasladado no quisieron pronunciarse inmediatamente; también el estudiante Carlos Vacacela sufrió rotura de clavícula por huir de la represión en las inmediaciones de la avenida 12 de abril.
Un piquete del ejército custodia sin ningún motivo, las instalaciones del SRI. de Cuenca en la calle Bolívar. Son aproximadamente 20 y están al mando de un jefe militar que ausculta en una almacén si no hay rezagos de manifestantes; la gente los mira impávidos y se pregunta: ¿están volviendo los tiempos de la represión ?Febrescorderista?, que hace algunos años sembró zozobra en la ciudad, con una lista de altos dirigentes políticos, estudiantes, intelectuales y pueblo?.
Militares con cascos y chalecos antibalas -último modelo- al estilo de los soldados de Estados Unidos en Irak, custodian la Gobernación, la Alcaldía y todas las instituciones como bancos y oficinas importantes; nuevamente el frío cala los huesos, nuevamente la gente los observa, nuevamente vuelven a sonar las mudas campanas de las iglesias cuencanas en medio de los gritos de protesta de los manifestantes que no desean más estudiantes asesinados en revueltas callejeras. Me viene el recuerdo de Damián Peña y una lágrima sonora -como el grito de una muchacha-, inunda mi alma, cuando veo a su madre insistir todos los días de oficina en oficina para que den trámite a las investigaciones del adolescente que murió un día donde hoy fue impactado en el rostro con una bomba lacrimógena Xavier, que la providencia no quiera se convierta en otro Damián.................
Ultima hora; el Secretario Nacional de la FEUE, Carlos Novillo, denuncia en una emisora que irradia con rabia sus ondas a toda la ciudad sumida en gas, que se a violado la autonomía universitaria de la Universidad Técnica de Ambato y la Universidad Central de Chimborazo y que hace diez minutos (19h00 del día 21 de enero de 2004) varios policías en motocicletas han invadido los predios de la Universidad Central de Quito apresando al dirigente de la Asociación Escuela de Filosofía, Gabriel Mera. Un tiempo más tarde dice que este estudiante no se encuentra en ningún centro de detención provisional de Quito; anunciando su desaparición.
"Hoy 4.000 estudiantes universitarios en todo el Ecuador cumplimos con la acción valerosa de reclamar al actual gobierno, adoptando la consigna: Fuera Gutiérrez, viva el Gobierno Popular", señala con voz entrecortada por la emoción y el cansancio, el dirigente estudiantil.
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